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viernes, 16 de julio de 2010

miércoles, 30 de junio de 2010

Desengaño


desengaño.
1. m. Conocimiento de la verdad, con que se sale del engaño o error en que se estaba.
2. m. Efecto de ese conocimiento en el ánimo.
3. m. Palabra, juicio o expresión que se dice a alguien echándole en cara alguna falta.
4. m. pl. Lecciones recibidas por experiencias amargas.


Hoy no tengo ganas de escribir más.

viernes, 25 de junio de 2010

Muerte por kiki

Alargo la mano desde la cama y enciendo el ordenador, ya es algo automático: mi portátil pasa las mismas horas encendido que yo despierta. No estás en Messenger. Lo dejo abierto y cierro los ojos. Me duermo viendo aparecer varias veces las ventanas que anuncian cuando alguien se conecta. Ninguna eres tú.
Son las tres de la tarde. Me siento en la cama, miro el portátil y está conectada "mimujer". Hablamos un buen rato, me escucha y me aconseja, durante horas. Hablo con ella de nosotros. Hay veces que no sé qué haría con mi vida si no hubiera otras personas que me ayuden a encauzarla.
Aparece la ventanita: “Elcura se ha conectado”. Sonrío.
Estás trabajando, así que espero a que saludes. Tienes una entrevista de trabajo esta tarde, te desearé suerte aunque sé que no la necesitas. Me llamarás para vernos esta noche.
17:45 h Tic tac. Espero tu llamada. Tic tac. Me pongo una película para matar el tiempo.
Se hace tarde y sigues sin conectarte, qué entrevista más larga. Quiero verte hoy, pero no me da la gana buscarte. No voy a llamar. No pienso llamar. No, tampoco quiero mandarte un mensaje. Pongo la alarma a las 18:30, es mi hora tope. Si no contactas conmigo a esa hora, haré mis planes sin ti.
Suena la alarma. Vale, te mandaré un sms… menuda fuerza de voluntad.
18:33 h Sms enviado.
18:42 h …
18:49 h …
18:50 h …Ring, ring! Tus amigos no salen. Sonrío.
Te desconectas del msn. Calculo que a las 20:00 h llegarás a casa. ¿Me arreglo? Venga, voy a ponerme mona. Enciendo la música, ordeno mi habitación, hago la cama. ¿Hacer la cama? No recuerdo cuándo fue la última vez que hice esta cama… si me paso el día dentro.
Me veo bailando reggaetón en el espejo y me descojono sola. Qué poquito cuesta. Con mis contoneos latinos, decido que estoy suficientemente sexy en pijama, así que me limito a peinarme y asearme. Me sobra tiempo.
Subo y bajo por el pasillo de casa pensando qué pasará hoy. Me quito la camiseta, recoloco el sujetador para ver cómo quedan las gemelas… suena el timbre, qué oportuno. Mientras subes la escalera vuelvo a vestirme. “Ya abro…”
¿Con chaqueta y camisa? Joder, sabía que lo del pijama no era buena idea. Qué guapo. Me pongo tontita de los nervios y no sé si llevarte a mi habitación o al comedor. El reggaetón sonando por el pasillo me recomienda huir hacia el comedor. Dejas los trastos en el sofá. Me siento, hablas. Tienes unos ojos… céntrate Paranoicaempedernida, todavía no.
Tienes hambre y salimos a cenar. Me pongo la camiseta más escotada que tengo sin llegar a la indecencia, sólo falta ponerme un luminoso. “Abierto 24h”. Miras y me acuerdo del anuncio de la tele. Menos mal que estamos en público, si hubiera sido en casa te las daba de postre. Pido la cuenta tras ser ignorada varias veces por el chino. Pagamos. ¿Piensas levantarte de esa silla algún día?
Llegamos a casa de nuevo. ¿Lo violo ya?
Sonrío porque tú también estás nervioso, va a ser diver. Hacemos el tonto con el ordenador.
Comentas el tema preservativo. ¡Aleluya! pensaba que ya te olvidabas del tema. Bajamos al coche a por lo necesario. Nota mental: ten unos cuantos en casa siempre. Otra vez estamos en mi habitación. ¿Y ahora?
Pues ahora nada, vuelves con el ordenador. No sé si tengo que dejar de ser “tan” sutil.
La habitación es pequeña. La cama ocupa cerca del 45% del espacio. Es de lógica, tarde o temprano coincidiremos sobre ella. Llegado el momento, te abrazo y te beso. Un poco más y me haces rellenar una instancia solicitando permiso de acercamiento. Qué difícil es invadir tu espacio personal. ¿Será cosa del aura informática?
Recuerdo mi manzanita Apple. Me acude una imagen mental de Eva devolviéndole la manzana mordida a la serpiente. Adivina qué especie de serpiente.
El resto… ya lo sabes. Ha estado bien. Ha sido gracioso, pero tengo que controlar mis fugas mentales. Una muerte por kiki no puede tener lugar si el susodicho muere antes de risa.

"- Hombres extraños ¿Tenerlos en vuestro planeta?
- Me temo que sí…
- ¿Para qué servir?
- Bsbsbsbsbsbs….
- ¿Referirte a echar kiki? Nosotras oír que hombres usarse para echar kiki, pero sólo poder basarnos en antiguas leyendas y suscripción a Cosmopolitan
- Para vuestra información, yo puedo ser usado para echar kiki…
- ¡Silencio! ¿Querer morir como antiguos hombres que visitar Amazonia?
- ¿De qué murieron?
- Destrozar pelvis
- ¡Sí! Gracias Señor todopoderoso…
- Tras muchos mujer-cálculos, yo Mujerador decidir el destino de los hombres. ¡Mujerador condenar a muerte por kiki! Muerte a los hombres, muerte por kiki.
- Adiós amigos, nunca pensé que moriría así… ¡pero no había perdido la esperanza!"

Se me empieza a ir la pinza

Me sorprendo de nuevo pensando en ti durante mis horas muertas.
Soy consciente de que a pesar de las horas invertidas en conversación, seguimos siendo unos desconocidos. Sin embargo, eres un desconocido con el que siento que puedo compartir mis pensamientos más profundos, ese lado místico que hoy en día la gente se avergüenza de mostrar o ni si quiera se han planteado tener.
Me encanta hablar contigo. Es como conversar con una parte de mí. Es como pensar en voz alta, me ayudas a conocerme a mí misma. Y quizá es eso lo que nos une, pero a su vez nos separa. Si te veo como parte de mí misma, es inexorable que me sienta atraída y no quiera perderte, pero la conclusión lógica es que nadie siente amor erótico hacia uno mismo.
No obstante, tú eres un hombre y yo soy una mujer. La sexualidad de ambos es algo que existe y late en nuestro interior. A veces empuja por mostrarse y nos puede llevar a situaciones comprometidas que luego no sabemos resolver. Es un conflicto psicológico entre el instinto y la razón. Intentamos tener relaciones sexuales y no pudo ser. Sé que te gusto como mujer además de como persona. Soy consciente de que despierto ese deseo en ti. Sin embargo, la idea de que tú me veas como una hermana me resulta molesta. Mi Yo se encuentra en un conflicto demasiado grande como para resolverlo por mí misma: por una parte mi Ello está profundamente ofendido de no resultarte eróticamente deseable, y por otra mi Superyo está orgulloso de que alguien haya sabido ver en mi algo más que un pedazo de carne capaz de producir orgasmos. El problema es que Yo estoy mucho más cerca del Ello que del Superyo.
Bajo mi punto de vista, creo que simplemente fue un gatillazo. Por algún motivo del que tú eras o no consciente, tu cuerpo te jugó una mala pasada y tú trataste de justificarlo como un exceso de confianza. También pensabas que podía ser una falta de amor, del que tú dependes para tener sexo. Yo prefiero dejar abierta la opción de que algún día podrías enamorarte de mí y consecuentemente hacerme el amor. Esta idea me seduce bastante más que tu fraternalismo (¿o debería decir paternalismo?) Como alguien dijo una vez, pa dos besos ya tengo a mi madre.
Yo quiero pensar que tú querrías enamorarte de mí, aunque es evidente que enamorarse no es una elección consciente. Lo que sí has elegido es seguir quedando conmigo. Hablando, conociéndome, ayudándome a acercarme cada día más a mi Superyo. También has elegido darme tu cariño. Aseguras ser una persona fría y distante, mas conmigo te muestras cercano y no rechazas ninguna de mis muestras de cariño. Me coges, te acercas, me miras… y no solo me miras, me VES. Y me besas. Sobre todo me besas. No es un beso propio de ágape. No es un beso de hermanos.
Me gustaría poder verte esta semana. Hablar contigo, matar todas estas ideas que tienen mi cabeza ocupada con tonterías en mis ratos ociosos. “Si tiene que pasar algo, pasará” dijiste.
La verdad es que yo disfruto fantaseando. No puedo evitarlo, me encanta. Es como cuando le preguntas a un niño qué quiere ser de mayor y no te responde con un simple “me gustaría ser bombero”. Ellos entran en detalles, saben qué harán, cómo y cuánto van a disfrutarlo. Algo parecido es lo que me ocupa la mente. Nunca me han gustado especialmente los niños, ni el matrimonio, ni la Iglesia. Sin embargo, desde que compartes conmigo tu punto de vista sobre esas cosas no podría estar más de acuerdo: los niños son vida, el matrimonio es sagrado y la Iglesia un modo de compartir y llegar a la felicidad. Ojalá yo pudiera verlo tan claro cuando tú no estás. La verdad es que me recreo pensando que algún día seré una madre devota, entregada a su familia y sus quehaceres. Más allá de mis éxitos profesionales, la vocación de cuidar siempre ha estado en mí y sé que ver la sangre de mi sangre creciendo y formándose como una persona diferente es algo que llenaría mi vida. No se me ocurre una forma mejor de demostrar mi amor por un hipotético marido que darle un hijo. Una criatura que fuese la mezcla perfecta de ambos y una muestra sólida, viviente, del sentimiento más intenso.
Y todo son ensoñaciones. Y sé que queda muy lejos. Pero aún así, me gusta verte como padre de mis hijos, imaginarme pasando por el altar (tu altar), compartiendo un “sí quiero”, en el paritorio dándonos la mano y en el lecho de muerte compartiendo el último hálito de vida.
Qué tonto puede parecer todo, pero es muy grande.
Sé con toda seguridad que no estamos enamorados y que es muy probable que no lleguemos a estarlo nunca. Pero esto es hermoso, esta ilusión me da esperanza. Es el síntoma de que mi alma sigue viva, que en mis latidos van acompañados de sentimientos y que sigo respirando ganas de amar a pesar de todo el sufrimiento. Soy una especie de masoquista sentimental. Sé que cuanto más alto me lleven mis sueños más grande será la caída y mucho mayor el dolor, pero no me importa. ¿Qué sería de mí sin estos sueños? ¿Qué sería de esta ilusa si se viera forzada a vivir sin ilusiones? Sé que esto acabará trayéndome dolor, pero simplemente no quiero verlo. No voy a prohibirme sentir, porque ya lo he hecho y no sirve para nada. Forjarme un escudo de indiferencia me trae el mismo dolor y además me impide disfrutar de los pequeños momentos felices. No voy a resignarme a mi vacío, por mucho dolor que implique llenarlo. Llenarme.
Y ahora, te guste o no, estoy empapándome en ti. Me encantaría poder terminar este texto con dos palabras mágicas, esas que todo el mundo quiere escuchar siempre. Esas que han causado guerras, enfrentado pueblos y llenado más libros y canciones que ningunas otras. Sé que ahora no tienen significado en mi boca, que son una mentira. Pero es una mentira hermosa y hace tanto tiempo que no suena en mi voz algo hermoso que mis labios lo piden, mis manos lo ruegan y mis noches lo imploran. Sé que es absurdo y probablemente no tiene sentido para ti, pero necesito soltarlo. Sé que ni si quiera tiene sentido para mí misma, intentando razonarlo. Pero ¿sabes? La razón no me ha hecho feliz hasta ahora y tengo unas ganas inmensas de ser feliz en este momento. Lo necesito. Te quiero.

Una distanciada primera cita

Llega el viernes, me recoges en casa y creo que es la primera vez que soy yo quien espera a mi cita y no a la inversa. Me acerco a tu coche y sales de él para recibirme, pienso que es un bonito detalle. Hablamos de cualquier cosa, te pregunto dónde vas a llevarme y me dices que confíe en ti. Llegamos a la zona nueva del puerto, aparcas y paseamos hacia una especie de “chill-out” con vistas al mar. Como la terracita está llena, seguimos paseando un buen rato hasta que se acaba el espigón y llegamos a la playa. No hay intentos de acercamiento. Alguien te llama por teléfono y yo aprovecho para sentarme, estos tacones me están matando. Nos quedamos mirando la gente pasar, hablando de tu trabajo, de los niños y de mil cosas que se te ocurren. Pasa una pareja de ancianos cogidos de la mano y pienso que es la viva imagen del amor. No puedo evitar imaginarme… menuda cabeza loca, es muy pronto para todo eso.

Se hacen las 21:00 y me preguntas dónde quiero cenar. Como mandas tú, te dejo elegir. Acabamos en "centrodeocio", sentados en la zona de no fumadores (parece que odias el humo tanto como yo) y compartiendo un menú para dos que insistes en pagar tú solo. Muy caballeresco, pero no soy de ese tipo de damas. El amor cortés es algo demasiado retro para mi gusto, no necesito que nadie me rinda vasallaje.

Terminamos la cena y decides que no vamos a tomar postre. Vaya, gracias por preguntar. En fin, como pagas tú no voy a exprimir tu crédito. Nos dirigimos hacia la cartelera a ver si hacen algo interesante en el cine. Por fin una pequeña intención de conseguir intimidad.

Entramos al recinto de los cines y a petición tuya nos sentamos en el minúsculo sofá que hay en la entrada de la sala. Seguimos hablando, riendo y manteniendo las distancias en la medida que el sofá lo permite. Va a comenzar la película, ocupamos nuestras butacas y tú sigues manteniendo la compostura y la frialdad de un témpano. Tendré que sacar la artillería pesada.

Se acerca la una, yo tengo mis picos hormonales y tú lo sabes. De hecho, me recuerdas qué hora es buscando mis reacciones. Te vas a enterar de lo que es la comunicación no verbal. Me revuelvo en el asiento, me descalzo y me expongo. Dejo mi mano en el reposabrazos con el dorso de la muñeca bien a la vista. Mi mente grita: tócame.

Un hombre con dos dedos de frente (y 4 de crucifijo)

Me has pedido que te escriba y aquí estoy. En fin, tendré que mirarme la complacencia…
Estaba conociendo a un estúpido que pasaba de mí. Quise demostrarme a mí misma que no dependía de él para ser feliz, pero me di cuenta que tampoco soy tan autosuficiente como para conseguir mi felicidad sola. Me registré en varias webs para encontrar pareja.
No puse demasiada información sobre mí, ni fotos especialmente llamativas. Más que buscar, yo necesitaba dejarme encontrar.

Fecha: 29 Mayo 2010 - 16:15
Asunto: Aries peculiar.

Hola, he decidido contactar contigo casi casi por el comentario de Phoebe. Friends es una serie que siempre me ha quitado las penas y Phoebe es el personaje más característico sin lugar a dudas lo cual me gusta especialmente.


Las experiencias agridulces en el amor son de lo más habitual y siempre corres el mismo riesgo. Obviamente no puedo garantizar nada salvo mi buena intención, la sinceridad que demandas y las ganas de hacer las cosas lo mejor posible para que una relación salga bien. La parte del atractivo no la tengo que valorar yo y me parecería muy frívolo ceñirnos sólo a eso así que bueno, espero estemos en contacto.

Un fuerte abrazo.


Y esa es la primera noticia que tengo de tu existencia. Me llama la atención el asunto del mensaje y del contenido me resulta agradable comprobar que no has contactado conmigo mediante un “flechazo” por haber visto mi foto, sino que has leído mi perfil. Visito el tuyo:
“Es evidente que todos estamos dotados de unos defectos y virtudes pero dada su relatividad no seré yo quien hable de los mios dejaré que sean los demás quienes valoren.

Valoro sin embargo en los demás la valentía de la sinceridad, la humildad, el sacrificio y el amor propio (que no el ego desmesurado).

No me gusta parecerme a los demás sino ser yo mismo y distinguirme por ello. No me gusta el egoismo, las personas estereotipadas, la hipocresía ni la incoherencia. No soporto las personas que dicen no poder sin haberlo intentado ni las que dicen querer algo sin esforzarse por ello.

Disfruto con una buena y enriquecedora conversación y espero encontrar alguien que me complemente.”


Me resultas pedante, pero al menos eres inteligente. No respondo al mail, pero visito tu perfil y completo tu test de afinidad, por cortesía.
Fecha: 29 Mayo 2010 - 17:31
Asunto: Respuesta de tu meeticTest
¿Te importa que tu pareja salga a menudo con otras personas? Sí
¿Te gustan los desafíos? Sí
¿Crees que se puede tener sólo amistad con una persona del sexo opuesto? Sí
Por amor, serías capaz de terminar una amistad? No
Tener una casa es un objetivo prioritario para ti? Sí
¿Para ti, es más importante tu familia (sí) o tu carrera profesional (no)? No
¿Para ti, la rutina supone el fin del amor? No
Si no te llamo al menos una vez al día te sientes abandonado/a? Sí
Prefieres tener remordimientos (sí) o pedir excusas (no)? No
¿Tienes que tener tú siempre la última palabra? Sí
En una discusión de pareja ¿eludes discutir y esperas a que todo se calme (sí) o por el contrario discutes para solucionar las cosas (no)? No
¿Serías capaz de seguir a la persona a la que quieres hasta el fin del mundo si fuese necesario? Sí
¿Antepones el trabajo a la familia? Sí
Vivir juntos cuando hay amor ¿es una obligación? No
Para que una relación dure ¿es necesario vivir juntos? No
Para ti ¿el tener éxito social significa tener éxito en la vida? No
Prefieres una pareja joven (sí) o madura (no)? Sí
Estarías dispuesto/a a todo por amor? Sí
Una noche redonda para ti ¿qué es, quedarte en casa con tu pareja (sí) o ir a la discoteca (no)? Sí
¿Te imaginas la vida sin niños? No


Fecha: 30 Mayo 2010 - 04:03
Asunto: Re: Respuesta de tu meeticTest

Hola, veo que has completado el test de afinidad y... bueno, los resultados no son los mejores para mi. De hecho, fallan algunas que considero importantes pero ha pasado algo extraño... se me ha generado cierta curiosidad por saber algo más de esas respuestas que no coinciden.

Si quieres podemos estar en contacto y hablar un poco de todo por ver qué hay realmente en común.

Un fuerte abrazo.

Vuelvo a visitar el perfil. Uf, eres católico. Vuelvo a dejar el mail sin respuesta.
Es sábado por la noche pero no tengo ganas de salir de fiesta. Mis padres están de viaje y mi hermana está en casa de su novio. Me he tragado Eurovisión y medio litro de helado.
Me aburro y abro Meetic a las 2:00 de la madrugada. Coincidimos en el chat. Visito tu perfil para ver con quién hablo, no me llamas la atención. Revisando mi correo… ¡anda, si este chico me ha mandado mails! Empezamos a hablar de cualquier cosa y te cuento mis infidelidades, no me importa lo que puedas pensar porque no despiertas mi interés. Te asqueo y buscas pretextos para una despedida. Me da rabia que me etiquetes por haber sido infiel según tus prejuicios y te doy la “buena y enriquecedora conversación” que buscas: ser infiel no es ser gilipollas. Este cretino se va a comer sus palabritas elevadas. Mantengo el nivel, estoy segura que soy mucho más interesante que cualquier mujer fiel que conozcas. Nos damos el msn y cierro Meetic. Se ha hecho de día y seguimos hablando fluidamente, no hay silencios incómodos ni diálogos absurdos. Son las 11:45 h, hemos estado hablando ininterrumpidamente durante 9 horas. Estoy atónita. Me despierto, saludas y seguimos hablando. Al día siguiente se repite. Estás empezando a atraerme: Eres inteligente, tienes sentido del humor y un puntito profundo que me atrae como una luz. Tienes una seguridad en ti mismo pasmosa. Me envías una foto, te digo que eres agradable de ver. Mientras estás en el trabajo, te mando un par de mails con fotos mías. Me propones una cita el viernes y me seduce mucho la idea. Pasan los días y muchas más horas de conversación, me siento cómoda.
Se acerca el gran día. Estoy nerviosa y ansiosa. Tengo esa sensación agridulce de no saber si quieres que algo se haga realidad o se quede en fantasía.