sábado, 17 de diciembre de 2011

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1 fue el primero. No recuerdo cómo le conocí, no le prestaba atención, simplemente había estado ahí siempre. Un día, en una de esas conversaciones telefónicas adolescentes que se alargan innecesariamente con la amiga del alma de aquella época, analizábamos las cualidades de nuestros compañeros de clase. A ella le hacía gracia y eso me hizo fijarme en él. Hubo un tonteo progresivo, iniciado por el lanzamiento de bolitas de plastelina en clase y seguido de magreos bajo la manta en el autobús de camino a París. Con él descubrí el mundo del amor, de las caricias y de los placeres. Juntos nos aventuramos a iniciar el delicioso camino hasta el éxtasis, que descubrimos con mucha ilusión durante toda la adolescencia. Al llegar a la mayoría de edad nuestros caminos divergieron, pero manteniendo una amistad de las que pocas personas pueden presumir. 1 es F.

2 fue un error. Me estrenaba en la Universidad y necesitaba reafirmar mi independencia demostrando a todo el mundo que podía estar con quien yo eligiera, no con quien se me suponía adecuado. Aquél chico cinco años mayor que yo, de pelo largo y pantalones paqueteros era ideal para disgustar a mi madre y desprenderme definitivamente del recuerdo adolescente de F. Comenzamos escribiendo notas calenturientas en las horas de clase y seguimos compartiendo paseos clandestinos, puesto que él tenía novia. No me importaba, sólo estaba interesada en los músculos de Bboy que se intuían bajo aquella camiseta. Inesperadamente, él dejó a su novia por mí y me sentía en el deber de corresponderle. Para mi decepción, precoz y escaso serían los adjetivos que mejor lo definían en la cama. Estando todavía enamorada de 1, nos hice perder cuatro años, hasta que F se cansó de jugar conmigo al ratón y al gato.

3 fue una locura. Estaba en Punta Cana, de viaje de fin de carrera y me hizo conocer su interés por mí a través de una amiga común. Nunca había tenido un lío de una noche, así que mi amiga se encargó de alcoholizarme para que me lanzase. Yo ya llevaba unas cuantas copas de más y él no aparecía, de modo que decidí entretenerme con C, mi amigo asexual de toda la vida. Después de unas horas bailando reggaetón las manos se nos escapaban y terminamos compartiendo saliva profusamente ante los atónitos ojos de mis compañeros de carrera, que tuvieron a bien lanzarnos un par de copas por la cabeza para refrescarnos. Al encenderse las luces que avisaban del cierre de la discoteca del hotel, apareció mi pretendiente inicial y me marché con él. Dejé a C con un calentón considerable alegando que lo había pasado bien, pero hay cosas que no puedo hacer con un amigo de toda la vida. Respecto al pretendiente, ver amanecer follando en una hamaca del caribe parece prometedor, pero el alcohol hace estragos y la arena despelleja las rodillas.

4 fue C. Después de mi calentón y fuga, quedamos para hablar. Nos conocíamos desde la infancia, nunca había habido el más mínimo indicio de tensión sexual entre nosotros y era amigo de los dos novios que había tenido hasta entonces. No acabábamos de encajar cómo habíamos acabado tan liados... pero como lo que pasa en Punta Cana se queda en Punta Cana, nos encerramos en una habitación del hotel y dimos rienda suelta al morbo de lo prohibido hasta terminar lo que teníamos pendiente. La aventurilla duró un par de meses más, celebrando encuentros en lugares tan socorridos como el avión de vuelta, el coche y los patios peor iluminados del barrio. Se fue a vivir a baleares, pero sigue siendo mi amigo y compañero de viaje.

5 fue otro estrago del alcohol. Residente rústico de Pueblopalmao, con un más que evidente sobrepeso y ningún rasgo físico que pudiese considerar atractivo, estuve hablando una noche con él por ser el hijo del mejor amigo de mi padre. Como en todos los pueblos hay poco trabajo, la gente tuvo a bien inventarse que nos habíamos acostado. La siguiente nochevieja, con la lucidez mental que el alcohol me atribuye, pensé que ya que hablaban yo les iba a dar motivos y nos acostamos en el museo del pueblo.

6 fue mi primer desengaño. Me conoció una noche en la discoteca más cutre de la región, cerca de Pueblopalmao. Tuvimos una hermosa primera cita y a mí el me gustaba bastante, pero al parecer no fue mutuo. 6 es el PPN y ya he escrito por él más líneas de las que merece.

7 fue un desafío. De fiesta en Mallorca, L y yo ligamos con dos amigos del mismo grupo. Un rato después estábamos en casa de uno de ellos, tomando la penúltima en el sofá. Cuando tuvo lo suyo, mi compañero recordó que tenía que trabajar y allí me dejo, sola en la cama de un desconocido escuchando a mi amiga follar en la habitación contigua.

8 fue una sorpresa. Después de tanto amante de pacotilla había perdido mi esperanza en los hombres. Le conocí en una red social de dudosa fama y decidí a saludarle porque me llamaba la atención que un chico tan atractivo viviese en mi barrio sin que yo me diera cuenta. Tras de hablar durante unos días, me enseñó que sabía utilizar mejor la lengua para otras cosas. Es un dios del sexo, pero demasiado golfo para mi gusto. Sigue en mi agenda, por si tengo una emergencia.

9 fue curiosidad. Tropezó conmigo en la abarrotada discoteca de moda y le dije que a modo de disculpa debía quedarse a bailar conmigo. Entre copas, me dijo que era escorpio y me propuse probar si es cierto lo que dicen de los amantes de mi signo. Quedamos varias veces más hasta que se emparejó con una niña adorable. Deduzco que ella desconoce que, cada vez que nos cruzamos de fiesta, su novio ve oportuno recordarme recuerda lo bien que se nos daba bailar juntos. Hay veces que me odio por ser buena persona.

10 fue práctico. Nos conocimos en la hora de cierre de una discoteca y le dejé bien claro que no esperaba que me tratase como a una princesa si lo que pretendía era acostarse conmigo. De vez en cuando llama para comprobar mi disponibilidad. Es directo y sincero. También sigue en mi agenda.

11 fue frustrante. Es un tío inteligente, con ese tipo de atractivo que no se ve a primera vista pero que engancha. Teníamos conversaciones de horas en las que parecía haber química, pero a la hora de ponernos con la física fue un desengaño. Me veía como a una hermana y yo no estaba muy por la labor de compartir oraciones con él. Le cedí el testigo a mi amiga A. 11 es El cura.

12 fue un desconocido en internet. Llevaba hablabando conmigo unas semanas, hasta que una noche apareció en la discoteca donde yo estaba y nos marchamos juntos. No volví a verlo más.

13 fue el amor de mi vida. En una de nuestras primeras citas me contó que su anterior novia era prostituta y temía que le hubiera contagiado una ETS por lo que pasamos todo un mes durmiendo juntos, literalmente. Al principio no estaba muy convencida, pero cuando me quise dar cuenta estaba enamorada hasta las entrañas. 13 es Pasteloso. Sobra decir más.

14 fue de prueba. Muy dolida por el abandono de Pasteloso, pensaba que nada podría sacarme de mi celibato pero me equivocaba. Un italiano puede conseguir todo lo que se proponga, spaghetti mediante. Tengo pendiente un viaje a Milán. Mi piace molto godere, Jacobo!

15 fue insistente. Desde un beso adolescente, siempre había tratado de tentarme pero nunca se daba la ocasión adecuada para ceder. Aprovechando mi fragilidad post-Pasteloso, me invitó a ver una peli a su casa y pensé que si quería salir de mi mal de amores por qué no dejarme llevar. Como amante prometía, pero la cagó al decir, nada más salir de mí, que se sentía mal por lo que pudiera sentir su amigo F y no podía seguir. Sexualmente a medias y sentimentalmente ofendida, le dije que estaría bien que empatizase un poco conmigo, que me habían dejado plantada en el altar y había cumplido sobradamente con él. Pidió perdón y ha seguido intentando quedar conmigo, pero sinceramente no me apetece tentar a la suerte.

16 fue precipitado. Le conocí en la red y decidimos quedar para contarnos las penas. Divorciado, sentía lástima por mi sufrimiento y hablamos largo y tendido sobre las putadas que el amor ha cometido con nosotros. Salvando las distancias, nuestras historias eran similares y teníamos muchos puntos en común. El tema estrella de conversación eran nuestros respectivos ex. Quedamos varias veces para tomar café, pasear, ir al cine... Dijo que no quería sexo, que si llegaba el momento me llevaría a un lugar especial... pero una noche viendo una peli en el sofá le pudieron los instintos. Más adelante cumplió su promesa, pero esa ya es otra historia.


6 comentarios:

  1. Flipo con el 15, eso de los remordimientos postcoitales es la leche, mejor se piensa antes, hombre.

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  2. Nada aqui llega alguien se larga unos meses de su blog y luego vuelve sin avisar!!!!!
    Muuuuuu enfadao toi!!!
    aun así te saco de la carpeta blog dormidos
    me alegro que hayas vuelto con animos y que ya lleves tres muescas en tu pistola tras pasteloso!!

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  3. ahhh donde andas paranoica?! extraño tus posts

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    Un saludo,

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