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jueves, 1 de diciembre de 2011

Luna nueva


He vuelto.

El motivo de mi prolongada ausencia no ha sido la falta de inspiración debida a la felicidad suprema, como anteriormente. Si habéis cotilleado un poco los últimos comentarios, sabréis que perdí a Pasteloso.

Sabéis que estaba enamorada. Él era el centro de mi universo, el motivo que me levantaba de la cama todos los días y quien daba ilusión a todos mis planes de futuro. Por él me convertí en mujer trabajadora y ama de casa. Incluso estaba prometida. No ha muerto, ni ha desaparecido. Por desgracia. Simplemente me ha echado de su vida del peor de los modos. Soy prescindible. Y duele.

Duele todavía más no entender. Ni el porqué, ni el cómo, ni el cuándo.

20-9-2010 Cariño te amo y lo hago de verdad. parece una puta locura xq solo nos conocemos dos meses pero te has ganado un hueco muy grande en mi vida. tengo miedo de perderte o de que te canses de mi o de que no estes a gusto o de yo q se q! siento q nunca he querido como te quiero a ti y es algo precioso pero a la vez aterrador. x favor no me hagas daño nunca xq yo no t lo voy a hacer a ti. te amo mi vida!

15-5-2011 Cariño me amas? necesito saberlo pero necesito saber q me amas de verdad y q sinceramente quieres casarte conmigo. yo solo vivo e intento ganar todo el dinero q pueda para darte la mejor vida q es la q te mereces! a ti y a nuestra descendencia! te amo! y quiero que sepas q eres la razon por la q todos los dias me levanto de la cama

15-6-2011
Por ti jamás tiraré la toalla e intentaré ayudarte en todo lo que pueda para seguir mejorando como pareja/matrimonio... gracias ti por aguantarme y no mandarme a la mierda con lo pesado que soy.
Recuerda siempre esto ok?.... gracias por devolverme la sonrisa y la alegría a mi vida... gracias por darme ganas de luchar contra todo lo que se ponga delante... no lo hago por mi... lo hago por ti porque te mereces lo mejor... y lucharé contra el que se plante delante en tal de hacerte la mujer más feliz del mundo entero y darte lo que te mereces... Alguna vez has oído lo de pagar con la misma moneda?? tu me devolviste la sonrisa y la alegría... y yo te quiero pagar con esa moneda... quiero hacerte sonreír cada día TE AMO!

El 27 de julio me echó de su vida, peor que a un perro. No puedes decirle a tu prometida que todavía la quieres, sollozando, y pretender que se marche sin pedir más explicación. Eso ha sido una tortura. Y él siempre se ha creído la víctima, convirtiéndome en la fuente de todos sus males. Yo he sido la culpable de todo y así se ha encargado de hacérmelo sentir.

No sé exactamente qué sucedió, por qué quiso dejar de luchar por lo nuestro. Ambos pasábamos una mala racha laboral, el estrés era notorio y la tensión en casa se podía cortar con un cuchillo. Recuerdo gritos.

Gritos por la colocación de los cojines en el sofá.
Gritos por las arrugas en el mantel.
Gritos por el orden en el que se echan los ingredientes en la pizza.
Gritos por la dirección en la que se echa la sal a la comida.
Gritos porque le parecía que la cocina estaba insalubre y le daba asco comer allí.

Y después de la ruptura, amenazas. No puedo concebir cómo las despedidas pasaron de ser un "Te amo" a un "Tú lo has querido, prepárate"

30-9-2011
Te voy a decir algo que espero que respetes de una vez por todas... DEJA DE JODERME MAS LA EXISTENCIA VIVE TU VIDA Y OLVIDATE DE QUE EXISTO POR FAVOR
Cuando alguien te jode de esta manera por mucho que hayas querido odias al instante. Y desde el momento cero de dejar la relacion no has hecho mas que una cagada detras de otra y las se todas desde el primer dia. Si quieres respeto da el mismo trato ya que repito que desde el momento cero me lo has faltado tu a mi haciendo todo lo que has hecho. creo que no estas en disposicion desde el momento cero de pedir respeto por mi parte. analizate a ti misma y te daras cuenta de toda la mierda que me has tirado encima por culpa de tu incomprension y tu osadia. tu mente no es capaz de imaginar el daño que me has hecho desde el dia en que se acaba la relacion y tu te entrometes gratuitamente en mi vida como un elefante en una cacharreria. eres una ignorante completa de las consecuencias que me estas provocando con todo esto... hasta que se me cruce un cable y la siguiente comunicacion sea por via legal. tu decides. esta todo en tu mano.

Se formó un enorme bloque de hielo en la boca de mi estómago. Al menos esa era mi sensación, un peso, algo que me bloqueaba y hacía que tuviera frío constantemente.



Dejé de comer.
Vomité tanto que pensé que mi cuerpo quería deshacerse de mi corazón putrefacto echándolo por la boca. Adelgacé 7 kg en diez días.

Dejé de dormir.
Estaba agotada, muerta en vida, necesitaba descansar pero simplemente no podía. Pasé más de un mes durmiendo apenas 20 minutos al día, en los que conseguía conciliar el sueño de puro agotamiento.

Me convertí en una autómata. Un robot, completamente ajena al medio. Y mientras, compaginaba dos empleos. No sé si trabajaba... pero asistía.

Dejé de hablar.
Nada había suficientemente importante como para arrancarme una palabra si no era él.

Dejé de salir, de ducharme, de tener ganas de vivir.
Cuando cogía el coche, pensaba constantemente en mil formas distintas de despeñarme y morir. Por suerte, la ansiedad hizo que olvidase cómo se hacía. Ya no sabía conducir.

Perdí mis empleos. El mes de verano en sanidad pública se agotó. En el Valle de los Reyes pedí una excedencia porque no iba cara al aire. Ellos directamente pasaron de renovarme.

Fue, con diferencia, la peor etapa de mi vida. Una agonía constante. Solamente quería hacerme una bolita y desaparecer. Implosionar hasta convertirme en un agujero negro y fundirme con el universo.

Me vi confinada en casa de mis padres otra vez, sin pareja, sin trabajo y sin ganas de vivir. Como si el último año hubiera sido un dulce sueño terminado en pesadilla. Una broma pesada.

Mi ciudad natal se transformó en una trampa.
Al principio no soportaba los recuerdos. Le veía en cada rincón, tenía una anécdota para cada día. Era omnipresente.
Después temía la simple idea de cruzarme con él. Visto odio que me demostraba, me aterrorizaba cuál sería su reacción si un día lo veía por la calle.

He huido a otra provincia.

Me ha roto en pedazos. Ha volatilizado mi autoestima y me ha vuelto inútil.

Siempre me pareció exagerado, pero ahora entiendo a la perfección esta escena.

¿Cómo se convierte la luna nueva en cuarto creciente?

Por suerte, ya han pasado mis meses de luto. Ahora viene lo difícil.


miércoles, 30 de noviembre de 2011

La despedida

AGOSTO 2011

Empiezo a escribir esto hoy, diez días después de que me hayas echado de tu vida como si fuera un cáncer, como si no te hubiera dado nada bueno. Has cortado por lo sano y ya está. Adiós. Dices que ha sido una decisión reflexionada... bien, no lo creo. Pienso que no estás en condiciones de decidir y supongo que cuando acabes de leer esto me entenderás.

Antes no he tenido valor ni humor para poder pensar. He estado tan obsesionada con que tú estuvieras bien que no he podido centrarme en mí. ¿Puedes creerlo? Ya sé que no... Es absurdo, pero después de días de tanta angustia que no podía comer ni dormir, tan hecha zombi que me arrastraba, mi principal preocupación seguía siendo que tú estuvieras bien, porque estabas solo. Escribí a la gente que pensaba que te tiene aprecio para que no te dejasen sólo, para que te cuidasen, y a cambio de tantas molestias solamente recibí gritos. Terminaste de hundirme. Mi madre ha tenido que llevarme al médico, y éste al psiquiatra, que me ha recetado ansiolíticos. ¡Ansiedad! yo que soy más tranquila que una balsa de aceite... pero bueno, al menos he dejado de vomitar y consigo dormir más de media hora al día.


Que no te he ayudado... dices que me dejas porque te decepciona que me hayas pedido ayuda, según tú a gritos y durante meses y que yo no te haya ayudado. No puedes ser más egoísta dándome ese motivo, echándome en cara un argumento que no es más que una excusa, que es mentira y que además me haga sentir culpable. Nunca sabrás bien la agonía que me has hecho pasar con eso.



Repasa el último año y piensa cuánto he dado por esta relación y a cambio de qué. Me he entregado al mil por cien y no te he exigido nada más que el amor que tú querías darme. He confiado ciegamente en ti, en lo sentimental y en lo económico, y creo que tienes pruebas más que suficientes de ello. Parándome a pensar bien, apenas sé nada de ti. Sabía que hablar de tu pasado te hacía daño y al fin y al cabo íbamos a tener toda la vida para conocernos, no tenía prisa. Lo importante era que estabas a mi lado y yo hice todo lo que pude por compensar lo puta que la vida había sido contigo. Quería ser la mejor novia del mundo, una novia de campeonato. Todo lo que quisieras lo ibas a tener. Unos meses te hice feliz, te devolví la sonrisa y espero que fuese sincera. Pero está visto que darlo todo nunca es suficiente. No sé si me va a servir de algo en esta vida entregarme tanto por los demás. Al menos contigo no ha sido así.



Duele, pero mira bien dentro de tí mismo y baraja cualquier otra opción porque decir que me abandonas porque no te he ayudado no me sirve. Si me quieres como dices no es suficiente.



Puede que para tí me haya convertido en un lastre, que compartir contigo mi vida suponga para una carga con la que hayas decidido no seguir y por eso esta repentina despedida. Pero eso es lo que hacen las parejas, comparten sus vidas y en la vida siempre hay problemas. Aunque contándolos no se vayan a solucionar, la complicidad de la pareja hace que el hecho de compartirlos en sí mismo sea suficiente para aliviarlos. Pero para ti no. Tú no haces eso. Cargas tus problemas sólo a tu espalda y no los compartes con nadie, los cierras en tu caja fuerte y vas sumando peso. Eres demasiado altivo y orgulloso como para reconocerte a ti mismo que lo tuyo no es lo mejor, que tienes problemas. Y mucho menos ante los demás. Hasta que rebosas. Entonces dosificas con cuentagotas, mides cada palabra que dejas salir de tu boca y recuerdas al milímetro el detalle de cada sutileza para luego echar en cara que sí dijiste esto y no aquello otro. Esa es tu forma de pedir ayuda. Pero no todos tenemos esa memoria prodigiosa de la que tú gozas, otro lastre que te hace guardar rencor contra todo aquél que te rodea. Y echarnos en cara la imperfección es algo que pasa factura. Otro motivo para quedarte solo.



Puede que te sientas culpable, porque objetivamente te he estado manteniendo. Sé que eres consciente de ello y te duele. O tal vez no te duela, porque lo hayas estado calculando todo desde el primer día, analizándome como si fuera uno más de tus clientes. ¿Qué es lo que más te gusta de mí? y tú siempre respondías "que eres una buena persona". Mi ingenuidad más bien. Echando cuentas me debes alrededor de seis mil euros. ¿Eres en verdad un estafador que va engañando mujeres? ¿por eso aquellas chicas contactaban conmigo? ¿Por eso tanto empeño en que no me comunique con nadie de tu entorno? Puede que además tampoco odies a tu madre y en realidad seáis una especie de equipo de estafadores, al fin y al cabo ella también es una mantenida... ¿Era eso? Quédatelo todo, no quiero ni un céntimo. Pero para estafarme no era necesario embaucarme como lo has hecho, ya me tenías porque ¿recuerdas? soy una ingenua. No hacía falta pedirme matrimonio. No hacía falta enamorarme tanto. No hacía falta partirme la vida de esta manera.



Puede que, como dicen muchos, haya aparecido otra persona. Que te hayas cansado de tener la misma chacha, puta y banquera y hayas decidido de un plumazo cambiar. Es lo más fácil de pensar, pero yo no lo creo. Habría sido mucho más fácil decirme la verdad.



Personalmente creo que tienes un problema. Un problema de los gordos, de los que ya no alcanzan a resolver consejos de familiares y amigos. Aunque los tuvieras. Aunque toda esa pantomima de gente que te rodea y te acompaña realmente hubiera tocado tu corazón.

Has focalizado todo el estrés que venía de fuera en una serie de obsesiones y compulsiones. No podías controlar tantas facetas de tu vida imperfecta que algo tan absurdo como la limpieza de la casa tenía que ser perfecto, porque al menos sobre eso sí tenías el control. Sé que eres un tío inteligente y entiendes de psicología. No creo que ignores completamente que subyace un problema importante y que lo vas a arrastrar no sólo conmigo, sino con quien convivas. Me pregunto si también te pasó eso con Lorena. No te culpo y no te guardo rencor, porque pienso que de algún modo estás enfermo y has de recurrir a un profesional. Aunque claro, nunca lo vas a reconocer. Tu orgullo te lo impide, porque prefieres pensar que eso es lo correcto, que simplemente eres un poco perfeccionista, o que es tu carácter y no hay nada que hacer. Es más fácil que los demás cambiemos que reconocer que eres tú quien tiene un problema y tener que afrontarlo. En cualquier caso, estoy dolida porque no hayas querido luchar. Yo habría ido hasta el final contigo y lo sabes. Pensaba que me valorabas más... pero ahora ya da igual. Has tomado una decisión y la respeto.

Eres un orgulloso y eso lo odio, tanto orgullo que te autodestruye, tanta ufanería y tanta parafernalia. ¿Para qué te sirve? Te has quedado solo. De todas las relaciones que tienes en la vida ¿cuántas podrías decirme que son reales? ¿cuántas de esas personas te conocen, aunque sólo sea un poco? ¿a cuántos de esos extraños que te rodean has dejado penetrar de verdad en tu escudo? Me atrevería decir que absolutamente a nadie. No te dejas tocar. Eres un puto témpano de hielo y así no puedes vivir. Explotas. Ya te ha pasado, y estoy segura de que no es la primera vez. Y no va a ser la última. Tienes un problema con la gente, y no son ellos sino tú. No puedes estar continuamente exigiendo cuando tú apenas das y vives alejado dentro de tu armadura de orgullo y perfección. Te vendes muy bien y lo sabes. Rozas la psicopatía, te aprovechas de cuanto te rodea y en cuanto te decepcionan lo descartas. Echas a todo aquél que logra acercarse a tu corazón, no sea que te consiga tocar. Las personas no somos de usar y tirar. Una vez me dijiste que sabías que yo no era como me mostraba. Yo sé que tú tampoco lo eres.

Déjate querer.
Pide ayuda.

No sé si entenderás hasta qué punto me duele tener que decirte todas estas cosas, lo último que quiero es que te enfades conmigo y perderte para siempre, pero necesito que abras los ojos. Comprendo que vas a enfadarte, que probablemente te tomes todo a rise y lo ignores y que todo esto termine en la basura. Sin embargo me gustaría que te hiciera reflexionar y que guardaras esta carta para releerla cuando haya pasado un tiempo y tengas la perspectiva suficiente para analizar las cosas. Sobretodo la última parte.

Sabes que puedes contar con esta ingenua para lo que haga falta. Como siempre.