Mostrando entradas con la etiqueta Hombre perfecto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hombre perfecto. Mostrar todas las entradas

martes, 12 de abril de 2011

El hombre perfecto (no es Íker Casillas)


Acabo de ver que en mi querido en SLQH el bueno de Dani Mateo comentaba ésta noticia. Ya que ando falta de inspiración, los ránkings absurdos siempre son jugosos y como sobre gustos nadie puede discutirme (bueno sí, pero jamás podréis quitarme la razón), vamos a malgastar un poco de saliva disertando.

El titular resume que según un profundísimo estudio sociológico, el hombre perfecto es Íker Casillas. Bajo mi humilde opinión, el portero blanco es bastante soseras. Antes lo compensaba con lo resalá que parece ser Eva González, pero desde que está con la estrábica, se ha venido a menos. El momentazo del beso me hizo pensar por un momento que al menos él tiene sangre en las venas, pero la paz anodina posterior ha sido la confirmación de que esta pareja ha hecho la jugada anti Pitt-Jolie: han pasado de ser un posible bombazo mediático a ser invisibles en menos de lo que salta un flash. No digo que me parezca mal, respeto su intimidad y me importa un pimiento seco su vida, pero que este chico sea nombrado hombre perfecto casi me ofende.

El criterio que han seguido para otorgarle el sambenito al madridista es que, al parecer, reúne el equilibrio perfecto entre de cinco arquetipos masculinos, de cada uno de los cuales hay un campeón "pura raza". A saber:

- El guapo, Mario Casas. Actor de superproducciones como Los hombres de Paco, El Barco y otras que no recuerdo. Alias el sinca, porque tiene estipulado por contrato que cada tres escenas ha de aparecer a pecho descubierto en al menos dos. Imposible encontrar fotos suyas con ropa.

- El "macho", Javier Bardem. Cuando un tío es feo pero cuadrao, hay que considerarlo atractivo. Entonces se dice que es macho. Esa es mi conclusión. Famoso por ser hijo de una señora actriz y padre del hijo de esa chica que se frungió a medio Hollywood.

- El elegante, Pep Guardiola. Aquí no puedo estar más de acuerdo. No puede ser una rebelde siempre, hoygan.

- El metrosexual, Cristiano Ronaldo. Metrosexualérrimo es, pero nada atractivo a mi parecer. Ese toque de chuloputas-sin-ley le hace perder todo el morbo.

- El maduro, José Coronado. Maduro por fuera, renovado por dentro.

Como nota personal para quien hizo el estudio, no entiendo qué pinta un portugués en un ránking de españoles ¿era para residentes? porque entonces tampoco entiendo la nominación de Antonio Banderas en la categoría "maduritos", si no reside en España. Supongo que el requisito para entrar en el ránking es ser propietarios de viviendas en la península o algo así.

Si yo tuviera que hacer mis propias nominaciones, abriría la veda internacional y cambiaría las categorías de metrosexual y "macho" por otros parámetros más interesantes para mi búsqueda. Quedaría lo siguiente:

- El guapo, entre dos estilos: En el de niño-bueno Tom Welling, conocido por hacer de Superman en la serie Smallville y en el de machote-empotrador Jon Kortajarena. Aunque en verdad lo que es empotrar, me dejaba empotrar por ambos.

- El elegante, como ya he dicho antes Pep Guardiola. Se merece una mención Cayetano Rivera, pero indiscutiblemente me quedo con Pep.

- El maduro, Sean Connery. No necesita presentaciones.

- El misterioso, Johnny Depp. Es atractivo hasta de sombrerero loco.

- El yogurín, Nicholas Hoult. De la serie Skins (rarísima aunque os la recomiendo), pero no sé si ha hecho algo más.

- El sexy, Ashton Kutcher. No sé si es la mirada traviesa, el gesto de la boca o que siempre le dan unos papeles de chico malote pero tierno, de esos que nos hacen caer las bragas. Este chico me quita el frío... pero desgraciadamente, quien le da calor es Demi Moore. Ahora podéis admirarlo en el cine si os gusta la comedia ligerita, en Sin compromiso.

¿Qué os ha parecido la clasificación del sociólogo de turno? ¿cuál sería vuestro ránking particular?

Sobra decir cuál sería mi hombre perfecto. Pero de ese no podéis opinar, que es sólo mío, ¿vale?