
martes, 24 de mayo de 2011
Ex-amantes, gente mala y carne débil (I)

jueves, 28 de abril de 2011
Opositando

"Se establece una reserva de 175 plazas para ser cubiertas por el turno de promoción interna. (...) Considerando el número de plazas convocadas se realiza la reserva de 25 plazas para quienes tengan la condición legal de persona con discapacidad, con grado igual o superior al 33%."
"La fase de oposición supondrá la realización por los aspirantes de dos ejercicios. El primer ejercicio consistirá en la contestación por escrito, en el plazo máximo de una hora, de un cuestionario sobre los 38 temas que se incluyen como anexo II: normativa general, normativa sanitaria común, informática y temario específico de la categoría. El cuestionario será tipo test en forma de preguntas con cuatro respuestas, de las cuales solo una será la correcta. Cada pregunta respondida incorrectamente descontará un tercio de una pregunta contestada correctamente. (...) El segundo ejercicio, de carácter práctico, tendrá como finalidad valorar las aptitudes, destrezas y capacidad profesional de los aspirantes en relación a las funciones propias de la categoría a la que optan, y versará sobre los 25 temas del temario específico de la categoría. (...) La puntuación máxima en la fase de oposición será de 100 puntos, correspondiendo 50 puntos a cada ejercicio. Se considerará aprobado en cada ejercicio, siendo ambos eliminatorios, al aspirante que obtenga como mínimo 25 puntos."
"En la fase de concurso, a la que sólo accederán aquellos aspirantes que hayan superado la fase de oposición, se valorarán los méritos según el siguiente baremo:- Formación académica, hasta un máximo de 10 puntosAsignaturas troncales: 5xMatrícula...4xSobresaliente...2xNotableEstudios de doctorado, hasta 5 puntos- Formación especializada, hasta un máximo de 30 puntosTener otro título universitario o de FP relacionado, 10 puntosTener una especialidad de Enfermería, 15 puntosTener un máster, 2 puntos (hasta 8 puntos)Hacer un cursillo, 0'10 puntos/hora (hasta 6 puntos)- Experiencia profesional, hasta un máximo de 45 puntosEn la misma categoría, 0'30 puntos/mesEn cargos de mando, 0'20 puntos/mesEn distinta categoría, 0'15 puntos/mesEn cooperación internacional, 0'15 puntos/mesEn la misma categoría (para otra entidad pública), 0'05 puntos/mes- Otras actividades, hasta un máximo de 10 puntosPor la realización de trabajos científicos y de investigación, hasta 6 puntosProfesor asociado, o titular o catedrático, hasta 2 puntos (0'5 por curso)Por formar parte de comisiones clínicas de control de calidad acreditadas en instituciones sanitarias públicas, con certificación emitida por el directorde las mismas, hasta un máximo de 1 punto (0,25 puntos/año)Por actividades como tutor de residentes, disfrute de becas de estudio y/o investigación, así como por reunir otros méritos o haber realizado actividades relevantes relacionadas con la especialidad, no previstas en los apartados anteriores, hasta un máximo de 1 punto.- Conocimientos de valenciano, hasta un máximo de 5 puntosCertificado de conocimientos orales: 2 puntos.Certificado de grado elemental (ESO): 3 puntos.Certificado de grado medio (Bachillerato): 4 puntos.Certificado de grado superior: 5 puntos. "
jueves, 14 de abril de 2011
Agotando mi soltería

Pero no.
martes, 12 de abril de 2011
El hombre perfecto (no es Íker Casillas)

lunes, 11 de abril de 2011
El premio de las 7 anécdotas


jueves, 7 de abril de 2011
De cómo llegué a ser una mujer trabajadora (de nuevo)
Mi familia estaba en la casita de la playa, tomando el sol y haciendo barbacoas al aire libre en plan tribu de los Brady. Todo ese aire bucólico a mí me hastiaba después de mis desventuras amorosas y yo había optado por pasar el verano haciendo mi propia versión lastimera de Eva María, quedándome en la ciudad donde pudiera tener internet bien cerca para fustigarme con imágenes del susodicho saliendo de fiesta y cortejando nuevas víctimas. Después de las fases de espera ilusionada-victimismo-depresión-convalecencia y unas cuantas semanas de castigo, llegó la fase de promiscuidad despiporre y alcoholismo previos al contacto definitivo con la realidad. De esta etapa no estoy especialmente orgullosa, pero tampoco me avergüenzo porque ha sido imprescindible para volverme a colocar los pies en el suelo, el corazón en el pecho y la cabeza sobre los hombros. Y porque entonces apareció él, dando un vuelco a mi vida y llenando de ilusión los rincones de desesperanza. A lo que iba, que es la historia de cómo volví al mundo laboral: Con la repentina confianza que otorga amanecer unos cuantos días junto a alguien, Pasteloso se tomó la libertad de registrar las despensas de mi casa y tras confirmar que no podía seguir sobreviviendo a base de galletas y espaguetis durante toda la ausencia estival de mis padres, me obligó a bajar al súper para reponer víveres. Era urgente hacer la compra y yo lo sabía, pero salir a la calle en pleno agosto significa exponerte a una muerte agónica por combustión espontánea. Sientes el sol asarte los pulmones al vapor cada vez que inspiras. Mi razonamiento incuestionable era que mejor morir de hambre que a la papillotte. Pasteloso me sacó de casa cogida de la oreja y con una lista de la compra nos fuimos al Mercadona más cercano. Estando en la cola de la caja, sonó mi móvil:
- Hola, ¿es ud. la señorita Paranoica?
- Sí, soy yo.
- La llamo del Valle de los Reyes, tenemos aquí su currículum y estamos interesados en hacerle una entrevista de trabajo mañana por la mañana.
En ese momento entré en shock confusional. En menos de dos meses había hecho cuatro entrevistas de trabajo para tres empresas diferentes (una clínica de fertilidad, un centro de estética y una cadena de geriátricos) y yo no había echado candidatura para ninguna de ellas. No entendía el repentino interés del mundo laboral hacia mi persona ahora que yo pasaba de incorporarme a él. Obviamente como no me interesaba lo más mínimo no encajaba en el perfil , no me cogieron para ninguno de los puestos ofertados... ¿El Valle de los Reyes? ¿otra vez? Ya hice una entrevista para esas residencias hace apenas un mes y ¿ahora me vuelven a llamar? ¿qué quieren? Me quedé mirando a Pasteloso con cara de estar más perdida que un pulpo en un garaje.
- Es de una residencia de viejos, para una entrevista de trabajo mañana.
- ¿Tienes algo que hacer?
- No.
- ¿Entonces?
- No quiero trabajar allí, odio comerme marrones y pagan una mierda. Es verano y me llamarán pronto de la pública.
- No seas tonta, haz la entrevista y si te llaman de otro sitio siempre estás a tiempo de rechazar.
- ...
Caprichos del destino, la noche anterior habíamos estado hablando de que la convivencia con su anterior pareja había fracasado porque ella estaba estudiando y se negaba a trabajar dentro y fuera de casa. Así que en un alarde de madurez, acepté aquella entrevista para un puesto de trabajo que no me motivaba en absoluto para impresionar a un hombre.
Respecto al trabajo, no me equivoqué y es una mierda, pero al menos tengo un sueldo al final de mes y teniendo en cuenta cómo están las cosas ya puedo darme con un canto en los dientes. De las maravillas del Valle de los Reyes ya os hablaré otro día.
Como conclusión final, es curioso que de lo jodida que puede llegar a quedarse una al verse de un plumazo sin casa, sin trabajo y sin novio, lo más notorio sea esto último. Estar en el paro y volver a parasitar la casa de mis padres cual nini me traía sin cuidado, pero no tener pareja me atormentaba de una forma que ahora mismo no soy capaz de explicar. Más tarde descubriría que a mi bruja ese orden de preferencias se la traía al pairo.
Para resolver el misterio de las entrevistas fantasma, debo confesar que estaba tan obsesionada y deprimida en mi falsa soledad que no me di cuenta de cómo mi familia estaba luchando por ayudarme a resolver mi situación. Mi bruja había decidido coger las riendas y pasaba mis meses de autocompasión bombardeando a todas las empresas del país con mi curriculum. Y claro, de alguna me tenían que llamar.
Dadle a una madre un país en crisis y sentaos a observar.
martes, 8 de marzo de 2011
De cómo hoy llegó a ser mi Día Internacional (también)

Mientras la lavadora hace su trabajo, recojo los platos que están en remojo en la mini-pila que venía con el piso del pasillo infinito (¿por qué las hacen así, para asegurarse de que pongas bidé en los cuartos de baño? ¡si no caben ni los platos de postre!) para jugar al tetris y meterlos en el lavavajillas. Le damos su pastillita de limón, cerramos, On, Play. Puesto.
Respecto a la limpieza del porcelánico, al principio pasaba los tres tenores al suelo de toda la casa -escoba, mopa y fregona-. Como ya he comentado, el piso tiene un pasillo infinito y esto me llevaba mucho tiempo. Ahora he aprendido que según la zona de la casa, los acúmulos de mierda tienden a ser sólidos, pelosos, líquidos o mixtos, y según el tipo de residuo utilizo uno u otro instrumento de limpieza. Esto me ha ahorrado una cantidad considerable de tiempo y aunque pueda parecer una guarrada, si tenemos en cuenta que solamente vivimos dos personas en casa y pasamos la mayor parte del tiempo fuera, es limpiar sobre limpio. Hay que economizar.
Para cuando termino de borrar las huellas de gato del suelo, la lavadora y el lavavajillas han acabado sus respectivos programas. Suena el teléfono, Pasteloso anuncia que no viene a comer. Guardo el preparado de fideuà que me había pedido de menú el señor para otro día.
Abro el lavavajillas con cuidado, para evitar que el vapor caliente abrase mis córneas. Cuando llevaba gafas se me empañaban y era gracioso, pero que se te chamusquen las pestañas deja de ser cómico y pasa a ser doloroso. Saco las dos bandejas y dejo que los platos se aireen un poco para no derretir mi dermis con la porcelana ardiendo. Hay veces que me pregunto si mi querida suegra en lugar de un lavavajillas compró un autoclave.
Mientras la vajilla se atempera, cojo el barreño, vacío la ropa de la lavadora y me dirijo a la terraza, en cuya puerta Nieve me espera ansiosa para juegar a ladrarle a los pajaritos mientras tiendo la ropa.
Suena la alarma del móvil, que se pone a vibrar como un loco en mi bolsillo entre unas cuantas pinzas de tender. Son las 14:00 h. Mierda, ya me estoy perdiendo la masletà y como no me dé prisa voy a llegar tarde a trabajar...
Guardo la vajilla limpia mientras recaliento unos macarrones sobrados que me esperan en el frigorífico desde ayer. Como en 7 minutos. Ya con las llaves en la mano, vuelvo a la cocina para sacar del congelador la cena de esta noche.
Salgo de casa y me dirijo hacia donde aparqué ayer el coche y descubro que tengo una rueda deshinchada ¿se habrá pinchado? da igual, tengo que llegar al trabajo sí o sí.
Llego a la empresa a las 14:45 h.
Cumplo con mi jornada laboral, un día más.
Estoy de vuelta en casa a las 22:30 h.
Pasteloso está malito y ha decidido que el mejor tratamiento para su lumbalgia es quedarse catatónico en el sofá viendo el Barça con dos cervezas. Se niega a tomar ningún medicamento soltándome la historia de cuando su padre tuvo el intestino perforado como un colador por culpa de no sé qué pastillas y blablabla y por supuesto no puedo dejarle solo porque me pone ojitos de cordero degollado y yo no lo puedo soportar.
Parece que soy enfermera a tiempo completo, pero a este paciente no puedo darle órdenes porque me hace chantaje emocional y le funciona de una forma cojonuda. Manda narices.
Tengo hambre...
La carne de la cena sigue descongelándose donde la dejé.
domingo, 6 de marzo de 2011
Recorrido en el tiempo

Ya me estoy poniendo profunda. Mejor voy directa al asunto en sí, que lo de las introducciones no se me da muy bien...
Hace un año: Soy incapaz de recordar lo que hice hace exactamente un año, pero por estas fechas son Fallas, época de despiporre en Valencia y yo acababa de quedarme soltera, sin piso, en paro, deprimida y descarriada. He buscado entre las letras de este blog, que en aquél entonces no era más que unos cuantos pensamientos desordenados en hojas de papel (vamos, igualito que ahora pero en versión analógica) y, casualidades de la vida, hoy hace exactamente un año que conocí al PPN. Fiesta. Empezamos el post con una alegría.
Hace cinco años: Si estamos en 2011 y mis mujer-cálculos no fallan, hace cinco años era 2006. Yo acababa de empezar la universidad y tenía la cabeza hecha un lío, agobiada entre clases, prácticas, tutorías y planes de futuro. Tenía mi pasado muy presente, mi madre agobiando en cada paso con un síndrome del nido vacío como una catedral, absolutamente incapaz de asumir que yo me estaba haciendo mayor. Por despegarme de ella tomé un montón de decisiones erráticamente, tratando de afrontar mi vida adulta de sopetón, a lo Chuck Norris. Casi tan hecha un lío como ahora. O peor, como hace unos meses.
Hace diez años: Eso significa que era 2001, cuando yo todavía no tenía internet en casa (ni sabía lo que era), allá por el pleistoceno más o menos. Era una pre-adolescente responsable, sociable, tranquila, una estudiante sobresaliente, deportista, virgen... el sueño de todas las familias con hijos púberes. Claro, que las niñas de 13 años de hoy en día no son lo que eran.
Dentro de un año: Marzo de 2012. Estaré llamando a casi 300 amigos y familiares para organizar un gran evento que todavía tengo que anunciaros de modo formal, porque os lo merecéis.
Dentro de cinco años: En 2016. Tendré 28 años y Pasteloso quiere fecundarme antes de los 30. No digo más, que me asusto. Cómo suena eso de fecundarme, me recuerda a una canción de Sergio Dalma que ponen en mi trabajo que dice algo así como "yo te sembraré y tú germinarás", escalofriante, hoygan.
Dentro de diez años: En 2021, en un universo paralelo... Me suena a introducción de peli de ciencia ficción. Pongamos que todo va bien, que por una vez todo sale fantastibulosamente y España sale de la crisis, Pasteloso funda una empresa que chorrea billetes gordos de euro por todos los lados (a ser posible relacionada con las ciencias de la salud, para poder trabajar en ella y no sentirme una mujer florero), hemos vendido la casa del pasillo eterno y tenemos un adosado pa' cagarse, con jardín y todo. Tendremos una Pequeña Paranoica correteando por el jardín...
En fin, voy a dejar de delirar y a ver si les reparto las pastillas a quien se las tiene que tomar, que creo que los vapores me están empezando a afectar las neuronas.
Edito para subir la imagen y corregir algunas frases que me habían quedado incoherentes. Me voy a la ducha.
jueves, 3 de marzo de 2011
Desamores 2.0 (o por qué un blog)

Así que niños, voy a contaros cómo conocí a vuestro padre. Y si habéis entendido el guiño, sabréis que voy a extenderme.
Tras los desengaños que ya me he deleitado en contaros con las historias de autoflagelación del PPN (y otras con otros fulanos que no os he contado, porque a pesar de la gran capacidad de reírme de mí misma todavía conservo algo de dignidad) podréis comprender que yo andaba algo escaldada en mis experiencias con los hombres. Una vez pasada la fase depresiva, durante la cual te escondes debajo del edredón a llorar lagrimones del tamaño de tu puño -que ya quisieran muchas abuelas del mundo poderlos colgar de sus lámparas de araña-, tus horizontes se amplían ligeramente a las cuatro paredes de tu habitación y si, como yo, dispones de un portátil, la siguiente fase pasa por la búsqueda de semejantes.
Te sientes tan sumamente desgraciada y miserable que buscas hasta en internet no ser la única persona del mundo a la que han jodido de esa forma. Y obviamente pronto encuentras trillones de almas cándidas que han pasado por tus mismas circunstancias y que han sido humilladas de la misma forma, encandiladas con las mismas mentiras y cegadas por esos falsos príncipes azules que les prometían todo y más. Parece mentira que el amor y el sexo nos hagan generar tanta basura mental, cuando debería ser algo natural y agradable en todos los sentidos.
Pero tú sigues con tus fases del desamor, que es lo importante: te encierras en tu habitación, mientras comes helado en cubo tamaño industrial con el portátil sobre los muslos y de repente un día te animas y decides abrir tu propio blog donde compartir tus desgracias con otros corazones rotos. Vas desahogando tus penas, poniendo verde al sátiro de turno o contando tus desventuras hasta que descubres que maldecir a ese desgraciado no interesa a nadie (en el fondo, ni a ti) y que las pequeñas cosas de cada día son mucho más interesantes y mejor acogidas por tu pequeño público, que comenta tus chorradas, las aplaude y llega un día que incluso las espera, pide más.
Y te sientes, en cierto modo, admirada.
Y eso te hace sentir importante.
En el fondo de tu corazón se enciende una lucecita que te recuerda que sirves, que vales y que a pesar de que unos cuantos sinnombre te hayan ninguneado eres importante.
Que para esas diez personas que se interesan, leen y comentan aquello que escribes, aunque no sea vital, eres en cierto modo importante.
Y eso, aunque pueda parecer una chiquillada, en ese momento de tu vida es lo que más necesitas. Y eso, señores, es bueno. Muy bueno.
Muchísimas gracias a todos por el simple hecho de estar aquí.
Qué profundo me ha quedado... voy a llorar y todo joo...
miércoles, 2 de marzo de 2011
Sigo viva

He vuelto!
Vale, a ver, esos dos del fondo que están enfurruñados porque se empezaban a hacer ilusiones de que no volvería se pueden marchar ya, que internet es grande y hay muchos sitios donde perderse gratis como para venir a alegrarse de las desgracias de una.
Suponiendo que soy importante y alguien se haya dado cuenta de que no estaba, alguno se habrá preguntado el por qué de mi ausencia. Pues bien, como me dispongo a contar en las próximas entradas póstumas (por la fecha, ya caducaditas), he estado algo atareada y no he tenido momentos ociosos acompañados de inspiración suficiente para postear con dignidad. Ojo, que sí os he leído, pero lo de escribir ya es más complicado.
Y no es precisamente porque no me hayan sucedido cosas anecdóticas, pero no encuentro forma de redactarlo suficientemente amena como para que quede interesante o digno de ser leído. Es como con los chistes, hay quien tiene gracia para contarlos y hay persona que ya puedes darle el mejor chiste del mundo que nada, no hace reír ni al cuñao.
La verdad, me da mucha pena ver el blog tan abandonaíco, pero ya he vuelto y espero quedarme...