jueves, 28 de octubre de 2010

Reflexiones sobre lo femenino (II)



LAS TÍAS BUENAS

En otro rato de aburrimiento y reflexionando sobre lo que se considera femenino, he ido a parar a webs de todo tipo. Me he visto obligada a llegar a la conclusión de que para el mundo sólo es característicamente femenino parir y follar. Basta buscar "Femenino" en Google imágenes. Pues vaya.

Esquivando las webs de contenido pornográfico o puramente biológico, me han llamado especialmente la atención dos páginas: una de contenido religioso donde se enumeran varias cualidades que la iglesia ha atribuido como propias de la mujer y otra de videojuegos, donde se hace hincapié en los rasgos físicos femeninos que resultan sexualmente atractivos a un hombre.

Empezaré mi análisis barato de este contenido. Al parecer, si quisiéramos construir a la Afrodita del siglo XXI tendríamos que compilar los siguientes atributos:


1 -Rostro delicado
. ¿Qué entendemos por delicado? Me acojo a la acepción 7, aunque en la actualidad parece que está de moda la segunda.

2- Ojos grandes
. Supongo que grandes con moderación. No acabo de ver a Marge Simpson como icono sexual, aunque obviamente mucha gente sí. Además de grandes, su forma debe ser rasgada sin llegar a ser completamente orientales. Célebre la mirada miope de Marilyn Monroe, supongo que nadie puede discutirme eso.

3- Nariz pequeña
. Y recta y respingona. Una nariz curva es más propia de un hombre fuerte y varonil que de una princesa. Y eh, todas queremos ser princesas...

4- Labios grandes.
Aquí nos referimos a los de la boca. Si esperabas otra cosa, ve al punto 12.

5- Quijada pequeña.
Supongo que por eso hay muchos que adoran a Scarlett Johansson con su carita ovalada. Para mí, aunque sea un rasgo masculino, no hay nada más erótico que una mandíbula marcada. Véanse Demi Moore, Olivia Wilde, Angelina Jolie y Emily Deschanel.

6- Cuello delgado.
Y sin colgajos. Richard Fish ha aportado este punto*.

7- Hombros pequeños.
En su justa medida. Está claro que Michael Phelps hace las delicias de muchas, pero parece ser que a Gemma Mengual no le ocurre lo mismo con el sexo opuesto. En todo caso, prefiero la proporción "reloj de arena" que cualquiera de los triángulos.

8- Brazos y manos delgadas. Porque todos odiamos el adiós.

9- Tetas grandes con pezones grandes. Ahí estamos, para no olvidar que la Venus de Willendorf sigue en nuestra mente por muchos millones de años que hayan pasado. Todo un clásico.


10- Torso pequeño y abdomen plano
. Respetando las proporciones naturales: que sea menuda y delgada. Pero con las tetas grandes.

11- Grandes caderas y culo redondeado
. Ojo, no olvidemos que esta lista de atributos sale de una revista de videojuegos, donde caderas "grandes" son esto y no esto. Aunque las proporciones sean las mismas, en la vida real es el rasgo femenino que menos agrada. Y si no me creéis, buscad algún plano de "Entre fantasmas" en el que Jennifer Love-Hewitt aparezca de cuerpo entero. Difícil, ¿verdad?

12- Vulva sobresaliente con labios mayores gruesos y menores delicados
. La queremos sexualmente activa pero virginal. Para aquéllos que no entiendan cómo algo tan íntimo puede ser determinante en un primer encuentro, les sorprenderá conocer que existen instrumentos tan discretos como este para ir proclamando tu sexualidad con unos buenos pantalones de sordomuda (sí, de esos en los que se leen los labios).

13- Piernas curvilíneas
. Infinitamente largas, a lo dibujo manga.

14- Pies pequeños y delgados.
Porque es lo que necesita una mujer alta, pies pequeñitos para poder andar con gracia. Al más puro estilo chino, para que no pueda huir de de los hombres.


Básicamente, una tía buena es un contraste de tamaños.
Muchas de nosotras hemos pasado etapas de nuestra vida obsesionadas con el tamaño de alguna parte de nuestro cuerpo, por exceso o por defecto. Personalmente, después de haberme torturado mucho en mi adolescencia para ajustarme a cánones imposibles, ahora disfruto de mi cuerpo. Si alguna de mis lectoras no puede afirmar lo mismo con rotundidad sólo tengo un consejo: es preferible una visita al psicólogo que al cirujano. Y más económico.

Para todo lo demás, Photoshop.


* Si has entendido esta referencia, debes saber que eres un poco friki.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Colegas de toda la vida


El PPN vuelve a las andadas.

Para mí, este chico es un misterio. O simplemente gilipollas. Después de haber hecho que me obsesionara con él hasta el límite de la alucinación para pasar a ignorar mi existencia y volverme loca, hemos entablado alguna conversación vía Messenger. Preguntaréis "¿y por qué no lo eliminas de tu lista de contactos?" pues porque tengo la vaga esperanza de que algún día se haga justicia divina y el chico en cuestión se dé cuenta de que me ha tratado mal y no sabe lo que se pierde. Sé que es una gilipollez, pero es lo que tiene conservar la fe en la humanidad. Craso error.

Desde que decidió ignorarme, lo he visto en dos ocasiones:

La primera, un lunes a las 2:30 de la madrugada. Digamos que después de una conversación subida de tono me picaba la entrepierna, pero más me picaba saber hasta qué punto el susodicho era capaz de abandonar el calor de su cama para venir a calentar la mía. Teniendo en cuenta que al día siguiente él tenía que madrugar y que para llegar a mi casa ha de recorrer unos cuantos kilómetros, me sentí con un poder sobrehumano por ser capaz de hacerle venir. La parte maléfica del plan era no abrir la puerta y dejarlo con las ganas, pero me pudieron las mías.

La segunda, un sábado etílico en la discoteca donde fuimos a celebrar el cumpleaños de Pasteloso. Yo, con la seguridad en tí misma que te dan unos tacones de 12 centímetros, un buen maquillaje y unas cuantas copas de vodka, me acerqué a saludarlo cordialmente en plan "mira qué superado tengo que pasaras de mi cara". Me dió dos besos y cruzamos cuatro palabras. Después descubrí que Pasteloso lo miraba con cara de pocos amigos desde la lejanía y el chico estaba acojonado. Pues vaya policía de mierda estás hecho.

Quitando estas dos ocasiones y dado que mis obsesiones habían encontrado alguien mucho más digno de ellas, la historia quedó bastante aparcada. Es decir, no supe de su existencia durante meses. Hasta ayer.

Facebook tuvo a bien avisarme de su cambio de estado sentimental. ¿El PPN tiene novia? Pues sí que ha cambiado el mundo... dejé un comentario "felicitándolo". Con mis mejores deseos.
Yo y otras 5 mujeres más. Qué tristes somos...

Esa misma noche oí la campanita del Messenger y cuál fue mi sorpresa al ver que era el PPN saludándome. ¿Y a este qué tripa se le ha roto ahora? Pedía disculpas por haberse ausentado tanto tiempo, pero se le había estropeado el ordenador y blablabla... toneladas de excusas baratas. Eso era de esperar, de donde no hay no puede sacarse. A continuación empezó a contarme cuán feliz era con su nueva novia, que lo centra mucho y que tiene ganas de sentar la cabeza. Patidifusa me hallo.

Lo que me desconcierta es en qué momento dejé de ser el polvo fácil y me gané el puesto de amiga quitapenas. ¿Eso no pasaba sólo con los hombres respecto a las mujeres?

En fin, colegas de toda la vida.

PD: Lo siento por el alarde de creatividad con el paint, intentaré no repetirlo demasiado a menudo.

Cuando la inspiración falla

El universo blog mola. Y si no estáis de acuerdo, no sé qué haceis leyendo esto.
Lo que no mola es no tener nada lo suficientemente interesante que contar. Admiro a esos artistas de lo banal que son capaces de volver interesante cualquier anécdota para sacar todo un monólogo de ellas.

Yo tengo pavor al folio en blanco, me siento miserable y hasta culpable por no cumplir esta especie de compromiso conmigo misma que resulta tener un blog y ser incapaz de alimentarlo para que siga vivo. Otra muestra más de mi falta de constancia.

Sin embargo, consuela saber que no soy la única a la que le ocurren estas crisis de inspiración. Mola ver que hay otros blogueros de recurso fácil cuando las musas no están de su parte. Envidio de forma malsana el éxito de la Doctora Anchoa al captar tanto lector activo con sus concursos. Yo no tengo esa creatividad, es más, carezco del nivel de gafapastismo suficiente como para pensar siquiera en participar en ellos.

Así que voy a caer en el recurso fácil. Me auto-nomino a un meme, extraído del blog de Pétalo. Y estoy tan vaga que voy a copiarle hasta el formato. Triste Paranoica, asúmelo.


A: Animales. I love bichitos peludos.
B: Blog. Me has sacado de la auto condescendencia para llevarme a la vida real. Gracias.
C: Casa. No se está mejor en ningún sitio. Bueno, en la cama, pero también empieza con C.
D: Dinero. Fuente de todo mal, pero cuántas alegrías da tenerlo.
E: Enfermería. A ella me consagro y a ella me resigno.
F: Farmacología. Alias "le pongo nombres raros a todo, porque sí". La tortura de mis estudios.
G: El dichoso punto Gräfenberg. Algún día te encontraré y pienso desgastarte.
H: Hombres. Nada es tan bueno y tan malo como vosotros para mi salud.
I: Ignorancia. Demasiadas veces, la clave de la felicidad.
J: Joder. La única palabrota que pronuncio todos los días. Cosas del subconsciente.
K: Kilos. Cuando están en tu báscula y no en tu cuenta corriente, un problema.
L: Lágrimas. La mejor terapia. Aunque molan mucho más cuando son de felicidad.
M: Música. Para reír, para llorar, para gritar y para bailar.
N: Nieve. Ya la conocéis.
O: Ojos. Me encanta mirar los de la gente, dicen mucho más que las palabras.
P: Pasteloso. Comenzó como "El memo", hasta que el amor me hizo ver que no era apropiado.
Q: QWERTY. Me encanta cómo suena el nombre del teclado.
R: Risas. Sentido del humor. Acidez. Sarcasmo. Ironía. Lo único mejor que el sexo.
S: Sexo. Todo lo mueve, es el tema de conversación por excelencia.
T: Traición. Lo único que no perdonaré nunca.
U: Universitarios. Los odias cuando te rodean y los añoras cuando ya no estás.
V: Valencia. Es la tierra de las flores, de la luz y del color... y mi tierra.
W: Sólo se me ocurre whiskey. Diremos Wodka, seguro que existe en algún idioma.
X: Señala el tesoro. Sólo falta encontrarla y escabar.
Y: Yo. El centro de mi vida, aunque a veces no me entienda.
Z: Zapatos. Tengo miles y quiero más. Siempre quedan bien, a pesar de K.

martes, 26 de octubre de 2010

Reflexiones sobre lo femenino


Nunca me he sentido especialmente femenina. Aclaremos que siempre me ha encantado ser mujer y pocas veces he renegado de mi sexualidad, mi cuerpo y mis atribuciones biológicas; pero no me considero un estandarte de lo que se atribuye como femenino en los roles sociales.

Tal vez tiene algo que ver con mis ganas de llevar la contraria y salirme de la norma, esa falsa rebeldía que tanto defiendo pero que soy demasiado cobarde para ejecutar. Las características femeninas como contraposición a lo masculino que hemos heredado de la cultura judeocristiana me parecen demasiado cursis y kitsch para representar a la mujer actual. No me siento delicada, familiar y discreta. Nunca he imaginado mi futuro como una esposa fiel o una madre abnegada. No me considero una chica inocente y sumisa, aunque es muy probable que sea ambas cosas mucho más de lo que me gusta reconocer.

Porque tampoco soy partidaria del contrapunto actual. La idea que se tiene de una mujer independiente y liberada es básicamente una fotocopia del rol masculino, con todos sus defectos y con las incongruencias que conlleva una mala imitación. Juzgamos a los hombres por tratarnos como objetos y ocultar su sensibilidad, pero hemos acabado copiando ridículamente esas actitudes que en ellos tanto odiamos. Una despedida de soltera con stripper hace 50 años era algo impensable y hoy en día es tan típico que parece que no lo estés haciendo bien si no sigues al rebaño de machas. Me parece tremendamente absurdo.

No hemos de elegir obligatoriamente entre ser femeninas o ser feministas. Sólo hemos de ser lo que queremos ser.

A mí me gusta ser mujer, con mis virtudes y mis defectos.

martes, 5 de octubre de 2010

Requisitos imprescindibles del hombre diez

Queridos lectores, escarabajos y escarabajas. Tenía una entrada preparada para publicar hoy, pero no me ha parecido suficientemente jugosa después de un dilatado periodo de espera y he decidido desempolvar algo que venía rumiando desde hace un tiempo.

Haciendo un duro análisis introspectivo y numerosas entrevistas nada fiables a las féminas solteras de mi alrededor, llego a la conclusión de que hay ciertas cualidades sine qua non plantearse tener una relación de cualquier tipo con un hombre es simplemente imposible. Hay ciertos puntos básicos, las ramas de ese árbol que cada una va personalizando hasta conseguir la plantilla de cómo esperamos que sea la persona con la que queremos compartir la vida. Os hago una ligera pero detallada enumeración de cualidades:

1.- Inteligencia.
1.1.- Nivel cultural similar al de la interesada
1.1.1.- Conocimiento y uso de las normas de ortografía
1.1.2.- Capacidad para mantener una conversación a nivel humano
1.2.- Sentido del humor
1.2.1- Habilidades para el uso del sarcasmo y la ironía
1.3.- Habilidad amatoria
1.3.1.- Conocimiento básico de la anatomía femenina
1.3.1.- Uso y disfrute del sexo más allá del coito

2.- Sinceridad.
2.1.- Fidelidad

3.- Atractivo físico.
3.1.- Juventud
3.2.- Estado óptimo de salud
3.3.- Condiciones higiénicas dentro de la salubridad
3.4.- Nivel aceptable de preocupación por su estética

4.- Responsabilidad.
4.1.- Independencia económica
4.1.1.- Aceptación del nivel adquisitivo
a) Vivir al nivel de sus posibilidades
b) Capacidad de distinguir entre "excesivo" y "cutre"
4.2.- Aceptación de obligaciones y derechos
4.2.1.- Cooperación en las tareas domésticas
4.2.2.- Asunción activa de la paternidad

5.- Sensibilidad.
5.1.- Empatía
5.1.1.- Capacidad de escuchar
5.1.2- Consideración con los niños, animales y otros seres "inferiores"
5.2- Inquietud ecológica
5.2.1- Respeto al entorno
a) Aptitudes para el reciclaje
b) Uso moderado de los recursos naturales
5.2.2.- No adicción al uso de los vehículos de motor
5.3.- Romanticismo

6.- Heterosexualidad.


Si estás leyendo esto y eres mujer, agradeceré cualquier tipo de aportación o análisis de mi estudio.
Si estás leyendo esto, eres hombre y reúnes todas estas cualidades, ponte en contacto conmigo. Sé que existes y estás en algún lado.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Justificante de ausencia

Soy feliz.

Jodidamente pletórica. Ha llegado alguien especial a mi vida (por fin, pero eso da igual) y he dejado de destilar ácido por mis poros para empezar a segregar una melaza de dulzor insoportable. Esta felicidad eclipsa mis ataques de rabia contra el mundo y me resta inspiración para escribir entradas, de ahí mi prolongada ausencia bloguera. Normalmente sólo escribo del tirón, cuando algo me cabrea o me molesta especialmente, en un arranque de ira letal y desahogo. Eso de hacer borradores y pensar en nuevos temas de forma ordenada y que resulte interesante de seguir parece ser que no es lo mío; creed que lo he intentado, porque tener tan abandonaíto
el blog después de sólo unos pocos meses me parece una muestra más de mi ya conocida falta de constancia y eso me repatea.

Ante el yermo septiembre bloguero, he de asumir que se me está estropeando el cerebro de tanta endorfina y estoy comenzando a odiarme. Tanto alborozo y cómodo optimismo hace que se me oxiden las neuronas. Para que me entendáis, es como si a Bender le cambiasen la cerveza por mermelada de frambuesa. Empalagoso, ¿verdad? Aunque creo que los no-frikis seguiréis sin entenderme... pero podéis haceros una idea.

Comprended que quiera ahorraros tamaño sufrimiento.

Mañana escribiré más, pero advertidos quedáis del escaso interés del contenido.
No quiero lágrimas, que se me corre el rímel.


jueves, 16 de septiembre de 2010

En celo


Estoy cachonda perdida.

Salida, verraca, hirviente, palpitante, en ebullición, acalorada, lujuriosa, lasciva, calenturienta, con la libido por las nubes.

Estás en la oficina, asomas detrás del monitor de tu ordenador y yo te observo atrincherada desde mi mesa de trabajo mientras escribo esta entrada, dedicada a ti con toda la efusividad que me proporciona el subidón hormonal.

No alcanzo a comprender por qué estoy tan alterada. Estoy en el día 25 de mi ciclo y en lugar de ser una amargada víctima del síndrome premenstrual, soy mártir de mi furor uterino. Me conozco, soy consciente de mi hipersensibilidad sexual, pero lo de hoy juro que es exagerado. Debe ser tu olor, esa mezcla entre Le male y tus propias feromonas. Estoy inquieta, necesito mantenerme ocupada para despejar mi mente o acabaré saltando sobre ti... Y aún quedan cuatro horas compartiendo despacho.

Te veo comunicándote con el jefe supremo a través de Skype para intentar cuadrar un presupuesto de tarjetas mágicas. Tu cara de concentración, frunciendo ligeramente el ceño, me parece de lo más sexy y varonil. Todo ese vocabulario administrativo saliendo de tus labios, con la entonación chulesca que te da saber que eres el mejor en tu trabajo me resulta arrebatador. Estoy pasmada ante tamaña demostración de seguridad en uno mismo. Intento no mirar, concentrada en mi portátil, pero resoplas y alzo la vista. Algo se tuerce en la hoja de cálculo y te muerdes el labio inferior en un gesto exageradamente morboso. Acabo de descubrir que me pone mucho el rollo ejecutivo agresivo. Estoy a un paso de estallar en llamas. Mejor voy al baño a refrescarme.

Encerrada en el lavabo, me sorprendo a mí misma con un manantial de fluidos entre las piernas y una lluvia de ideas obscenas entre las sienes. No sé qué hacer con mis manos. Parece mentira lo evocador que resulta todo para mi imaginación cuando no la domino. Si no salgo pronto de aquí acabaré cayendo en el onanismo. Mejor vuelvo a mi trinchera.

Sigo comiéndote con los ojos, analizando cada uno de tus movimientos para guardarte en mi memoria y conseguir reproducirte fielmente en mi cabeza en mis ratos ociosos. Con unas manos desproporcionadas y esos dedos infinitos, verte acariciar la rueda del ratón es altamente provocador. Nunca había caído en ese paralelismo de formas y movimientos, pero al parecer un tal Andy Kurovets sí. No puedo evitar verme tendida en tu escritorio, sustituyendo el teclado por mi cuerpo. Sus vocales por mi boca y su barra espaciadora por tu barra en mi espacio. Joder...

Me revuelvo en mi silla. Intento cambiar de postura con tal de calmarme un poco pero mi scroll está demasiado demandante, rozándose entre mis muslos y el asiento. Necesito una ducha fría YA. Hay que levantarse. Me paseo hasta el termostato y lo bajo un par de grados, a ver si somatizo un poco el descenso de temperatura. No puedo evitar volverme al pasar frente a tu escritorio y tus ojos se encuentran con los míos en un cruce de miradas incendiarias. Relax, sólo queda una hora y podré soportarlo.

Entro de nuevo en el lavabo, me lavo la cara y me refresco con algo de agua porque esto no puede ser. Entonces ocurre. Llegas al cuarto de baño y me ves ahí haciendo tiempo, con las manos apoyadas en la pila y mirándome en el espejo el maquillaje corrido y el pelo humedecido. Mi mente hace una rápida reproducción de fotogramas lascivos mientras yo encajo que me estés viendo con semejante aspecto. Sacas tu Blackberry del bolsillo del pantalón y la dejas caer sobre el mármol. Me coges desde atrás y acercas tu cuerpo al mío, con tus manos sobre mis caderas. Observo anonadada cómo acercas tu boca a mi oído y, a cámara lenta, se abre para decir algo. Alta tensión.

- Estoy esperando la llamada de un cliente. Tienes de tiempo hasta que suene el móvil.
- Pensé que hoy no caerías.
- Contigo siempre caigo.

Me doy la vuelta y voy comiéndote la boca mientras me levantas a horcajadas para sentarme sobre el mármol. Te arranco la camisa en un suspiro y mientras devoro cada centímetro de tu torso desnudo, arremangas mi falda hasta acceder donde te place.

Besos, piel, respiración agitada, erección, guerra de sexos, jadeos, piel, embestidas, humedad, mordiscos, sudor, placer, gemidos... Me esfuerzo por mantener un nivel acústico aceptable. Tacto, más piel, deseo, fuerza, sublimación. Eres un experto en la lectura braille de mi cuerpo. A partir de aquí, inenarrable.

Cuando recupero la consciencia, analizo los daños.

En algún momento de éxtasis he roto el espejo del baño.
Necesito ropa interior nueva, o al menos seca.
Mi ombligo inundado de ti me obliga a hacer malabarismos para limpiar tu rastro de mi vientre.
Te marchas con mis uñas tatuadas en la espalda y el deseo chispeando en tu mirada.

Sé que habrá más.

Como alguien dijo: Se te va a secar el cerebro a través de la polla, de tantas pajas pensando en ella... déjalo ya!

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Asco de vida

Hoy, un amigo me ha explicado por qué un tío que se lía con muchas es un crack mientras una tía que hace lo mismo es una guarra. Literalmente, me ha dicho "está claro: una llave que abre un montón de cerraduras es una llave maestra, pero una cerradura que se abre con cualquier llave es una mierda".

Visto en: www.ascodevida.com

domingo, 5 de septiembre de 2010

Las fiestas del pueblo


- Buenos días.
- ...nsdías
- ¿No tienes resaca?
- No. ¿Bebí mucho anoche?
- Sólo te faltó beberte la fuente del pueblo.
- No sería para tanto... ¿Cuántos cubatas me pagaste?
- Pagar, pagué cinco. A partir de ahí ibas bailando con la gente para robar copas ajenas.
- Jajaja mi famosa técnica de la bailarina furtiva. Algún día me partirán la cara por eso. ¿Fue muy descarado?
- Hubo un momento en que tenías dos cubatas en la mano, los miraste con cada de grata sorpresa, te bebiste uno de vodka rojo del tirón y seguiste bailando con el de whiskey.
- ¿Bebí whiskey?
- Cariño, ¡si a las 8 de la mañana estabas bebiendo cerveza porque no quedaba nada más!
- Joder, odio la cerveza...

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(Intentando vestirme frente al espejo)

- Me duele todo... ostras, ¿y este moratón?
- A partir de la quinta copa empezaste una serie de catastróficos intentos de domar al toro mecánico.
- ¿HABÍA UN TORO MECÁNICO?
- Claro. Por cierto, no sé si mostrabas más interés en montar al toro o al que manejaba los controles.
- Muy gracioso...
- ¿Gracioso yo? Gracioso el detalle de hacerlo delante de mis narices.
- Te quiero.
- Ya, claro ahora vienes conumsndeui... (reproche interrumpido por la irrupción de mi lengua en su boca)


Sexo de reconciliación.

Bis.


FIN


Nota personal de mis genitales para mi hígado: Eres un fuera de serie. Gracias por trabajar horas extra y librarnos de la resaca. Te recompensaremos con tu correspondiente ración de hormonas.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Lo más bonito que había en la basura


Está tendida en el suelo, boca arriba, desnuda delante del ventilador. Hace muchísimo calor y cada uno se alivia como puede.

El soplido de las aspas acaricia su pelo y esparce su olor por toda la habitación. Nunca ha usado perfume, colonia, ni desodorante y su champú es el más barato de las tiendas. Es increíble que huela tan bien.

Recuerdo perfectamente la primera vez que la vi. Salí a tirar la basura y me sobresalté al oír lo que parecía un llanto procedente de una de las bolsas que había junto al contenedor. Me acerqué algo nerviosa y aterrorizada ante la idea de que algún alma despiadada hubiera abandonado un bebé como si fuese un desperdicio más. Mi presentimiento no erró, me quedaba corta.
Desaté la bolsa y no podía creerlo, allí estaba ella con dos de sus hermanos. Estaban llorando, fríos y sucios. Tres pequeñas bolitas de pelo hambrientas, pidiendo el calor y el cariño que les habían arrebatado sin motivo. Los entré a casa a pesar de mi alergia y sabiendo que no podría quedarme con ellos. Me saltaron las lágrimas de la impotencia.

Nos costó mucho encontrar buenas personas que acogieran a los dos hermanitos que la acompañaban. Ella era la más menuda, blanca y fría como un copo de nieve. Se quedó sola en la caja de cartón y yo no pude resistirme a esos inmensos ojos azules que imploraban un poco de amor. Todos los que afirman que los gatos son ariscos lo dicen porque no conocen a Nieve.

Apenas pesaba 200 gramos y cabía en la palma de mi mano. La estuve alimentando con un cuentagotas y una especie de leche materna casera que inventamos para ella. Pasaban los meses, se hacía grande y cada día me iba enamorando más de ella.

Han pasado casi dos años y nos conocemos mucho la una a la otra.

Le gusta tumbarse entre el teclado y yo, usando mi brazo como almohada.
Le encanta perseguir el cursor de mi ratón por el monitor, igual que jugar a cazar a SuperMario en la pantalla de la tele cuando estoy jugando a la Wii.
Acude cuando la llamas por su nombre y entiende las regañinas, aunque no las obedece si la travesura le compensa.
Sabe que cuando cojo el bolso voy a salir de casa y me acompaña hasta la entrada para despedirse. Si me entretego más de lo que considera oportuno, salta al picaporte intentando abrir la puerta, recordándome que he de marcharme.
Cuando oye mis llaves en la cerradura, viene corriendo a recibirme con una ración gigante de mimos y besos. Olisquea cualquier bolsa u objeto nuevo que haya traído. No se separa de mi lado un solo segundo mientras estoy en casa. Sé que tiene miedo de estar sola y ella sabe que nunca la voy a abandonar. Cada vez que me marcho, me interroga con la mirada y suplica que no tarde mucho.
Gruñe cuando suena el timbre y ya estamos todos en casa, no vaya a ser que algún desconocido entre. A pesar de eso, es cariñosa y simpática con toda persona que se le acerque.
A veces, en un arrebato de travesura, escapa de casa y sube las escaleras del edificio sabiendo que voy a seguirla donde vaya. Cuando no la sigo, me espera y me observa desafiante, preparada para huir unos cuantos peldaños más arriba en cuanto me acerque. Le encanta jugar conmigo tanto como a mí jugar con ella.
Siempre que tiene oportunidad, aprovecha para pedir pollo o paté, aunque sólo puede comer su pienso porque lo demás le sienta mal y termina vomitando.
Duerme amasando la manta de lana que tejió mi abuela y por eso se la regalé hace ya tiempo.
Sus juguetes favoritos son las pelotitas con cascabel, cuanto más ruidosas mejor. Las persigue pasillo abajo, para cazarlas con la boca y traerlas a mis pies hasta que se las lance y vuelta a empezar.
Se tumba delante de la gente, con la panza boca arriba esperando que la acaricien. Sabe que nadie se resiste a su "monosidad".
Odia el día que toca ducha, pero aunque se queja y trata de dar penita no se resiste.
Puedes tirarle el bigote, aplasturrujarla en un abrazo, pegarle celo en las orejas o hacerla rabiar cuanto quieras, NUNCA te va a sacar las uñas y mucho menos morderte.
Ha aprendido a llamar a las puertas cuando quiere entrar en una habitación.
Cuando estamos en el baño, sube a la tapa del bidé hasta que le abra el grifo porque el agua está mucho más fresquita que la del bebedero.
Siempre duerme la siesta con mi madre, porque sabe que es la que manda en casa y le conviene tenerla de su parte.
Sabe hacernos chantaje emocional cada vez que quiere conseguir algo. Habla muchísimo, pero ninguno de los sonidos que emite dirías que es un maullido.

Estoy convencida de que ella no sabe que es un gato y por eso no actúa como tal.
Si no fuese hembra y de otra especie, le pediría matrimonio.

Ella es simplemente perfecta.